Encuentran el ‘Atlas Portulano’ de Agnese, una “joya” perdida desde el siglo XIX

14

Nadie pensó “jamás” que el Atlas Portulano del siglo XVI firmado por Battista Agnese y efectuado para el aún príncipe Felipe II iba a aparecer, mas esta pieza de “gran valor histórico y económico” ya descansa en la Biblioteca Nacional de España (BNE) una vez que la Brigada de Patrimonio Histórico parase su salida ilegal de España. De este modo lo reconoció el responsable de hacer el informe bibliográfico de esta obra, José Luis Gonzalo Sánchez Molero, decano de la Capacitad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense, quien tuvo a inicios de año en sus manos este libro sobre el que creía que se habría “quemado o bien perdido por siempre” y que “era un libro que se tenía sin encontrar”. Mas sí que había alguien que lo tenía, un ciudadano británico que lo quería sacar ilícitamente de España, mas merced a una información anónima recibida en la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional esta salida se evitó y el británico lo terminó donando a la BNE.

Comenzó de esta forma un proceso de investigación para conocer la auténtica autoría de este manuscrito con aplicaciones en oro, fechado en torno a mil quinientos cuarenta y dos-mil quinientos cuarenta y seis, y cuya valoración ronda los dos millones de euros. Una obra efectuada por Battista Agnese (Circa mil quinientos-mil quinientos sesenta y cuatro), cartógrafo italiano natural de Génova que trabajó en Venecia y se transformó en una de las figuras más esenciales de la cartografía renacentista.

“Con lo que estudié le fue comprado por el embajador de España en Venecia, Diego Hurtado de Mendoza, para enviárselo de regalo al príncipe Felipe II, mas no es un atlas que Agnese copió a propósito, sino está hecho con copias que tenía hechas por adelantado para poder satisfacer las demandas de sus compradores, y personalizó uno para Feli- 2 de las hojas del ‘Atlas Portulano’. ministerio del interior pe II», explica el decano. De ahí que, no se trata de uno de sus mapas de “mayor lujo”, como sí lo es el que tiene la Biblioteca John Carter Brown (E.U.), dedicado en exclusiva a Felipe II, valorado en cuatro millones de euros. Un ejemplar este que es el “hermano” del recién encontrado y que “jamás volverá a España”, lamenta.

Pero para llegar a la conclusión de que era un auténtico Agnese, Gonzalo asistió hasta el Fichero de Simancas, donde hay un documento con la partida de gastos de la “caja de madera” que se usó para guardar el libro que mandaba Hurtado de Mendoza desde Venecia. Una cantidad que ascendía a los doscientos setenta y dos maravedíes, conforme está registrada en el Libro de Cámara del príncipe (mil quinientos cuarenta y siete).

Desde entonces, el mapa de Agnese continuó en la Biblioteca Real en tanto que se advierte su presencia en el Catálogo de los libros de su Magestad, un inventario de las obras que aún tenía el monarca en el Alcázar Real de la villa de Madrid, tras haber mandado la mayoría de su biblioteca personal al monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Y antes que en el siglo XIX se “perdiese su pista”, el especialista cuenta que la encuadernación no es la original del siglo XVI, sino es del siglo XVIII por el encuadernador de Carlos IV, Gabriel Gómez Martín (mil setecientos cincuenta y uno-mil ochocientos dieciocho).

En la actualidad, de los más o menos 100 mapas manuscritos que creó Agnese, se preservan unos setenta en el mundo entero, firmados o bien atribuidos a su escuela.