La colonia de «Rugulopteryx okamurae», el alga asiática invasora que tanto preocupa al sector del mar, sigue creciendo en la costa de O Grove. Así lo constatan las inmersiones realizadas por el equipo del proyecto Algadest, desarrollado por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y la Consellería do Mar, que sin embargo no ha encontrado asentamientos en el interior de la ría de Arousa, donde los marineros habían dado varias voces de alarma.
Un «GPS biológico» en el agua
El proyecto ha logrado un avance importante: ha comprobado que su técnica para detectar el alga a partir del ADN ambiental presente en el agua de mar funciona. Los investigadores han definido el marcador molecular más adecuado para distinguir el rastro de la «Rugu» del de otras especies genéticamente cercanas, incluidas algunas autóctonas. La investigadora principal, la doctora Pilar Díaz Tapia, explica que los resultados son muy coherentes y que el método funciona mucho mejor con muestras de agua que con sedimento.
Además de los ensayos de laboratorio, el equipo hizo pruebas de campo en San Amaro, en A Coruña, la zona más castigada de Galicia, donde el fondo está completamente cubierto por la invasora. Allí se estableció que la sensibilidad de la técnica alcanza un radio de unos 200 o 300 metros. Ahora se está aplicando a las muestras recogidas en 90 puntos del litoral gallego, entre Ribadeo y A Guarda, 20 de ellos en la zona de Arousa. Los resultados del agua tomada entre primavera y verano se esperan en un par de meses.
Cada vez más grande
A la espera del laboratorio, la observación directa ya ofrece conclusiones. La colonia detectada a principios de noviembre de 2024 en O Grove, en la cara norte de la península, más próxima a la ría de Pontevedra, no solo persiste, sino que «cada vez se está haciendo más grande», según Díaz Tapia. Los investigadores creen que el foco inicial estaba al oeste y que desde ahí el alga se ha extendido hacia el norte y también hacia Sanxenxo y Portonovo. El primer avistamiento en Galicia se produjo ese mismo verano en la ría de Vigo, detectado por el grupo BioCost, del Centro Interdisciplinar de Química y Biología (CICA) de la Universidade da Coruña, en colaboración con el grupo BioAplic de la USC.
Sin rastro junto a la isla de Rúa
En los puntos del interior de la ría, el equipo no vio el alga. Tampoco en las inmediaciones de la isla de Rúa, donde marineros de la Asociación de Artes Menores (Anarme) habían denunciado aparejos cubiertos por la especie. Los buzos acudieron unas tres semanas después de recibir las imágenes y solo hallaron un fondo fangoso, por lo que la hipótesis es que un temporal pudo arrastrar hasta allí biomasa procedente de otra zona.
Por ahora, en Galicia no se han registrado grandes arribazones como los de Andalucía o Noja, en Cantabria, más allá de un aviso el año pasado en la playa de A Lanzada. Aun así, la bióloga advierte de que en San Amaro y en Monteferro, en Nigrán, las densidades son «altamente preocupantes».
Fuente: Faro de Vigo

